sábado, 31 de julio de 2010
jueves, 29 de julio de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
domingo, 18 de julio de 2010
viernes, 16 de julio de 2010
Lo cierto es que me quitaba el sueño cada chorrada que me deprimía hasta casi tocar fondo. Y empecé a comprar, intercambiar y pedir prestados y no devolver jamás libros y a querer robarlos como una enferma. Daba lo mismo la Fnac, la Casa del Libro, una biblioteca pública o la del padre de un amigo. Que les den por culo a todos... La gente piensa que para no tocar fondo hay que planificar algo. Y lo que yo digo es: la única forma de no tocar fondo es hacer algo. Y hacer algo es, evidentemente, lo opuesto a planificar. Planifican los tímidos y mientras tanto el mundo se va haciendo torpemente; la historia y la geología avanzan gracias a los que se pringan hasta arriba. ¡Pero mira la gente que se pringa! Inútiles, pero peor es nada. Hay que hacer algo, sin preocuparse por las consecuencias. Porque la premeditación es el rasgo que peor han desarrollado los seres humanos y mejor que la premeditación (que no es otra cosa que una montaña de prejuicios sedimentados, digno de una nueva ciencia que yo llamaría geología-psíquica) mucho más fiable resulta el instinto. No sé si cuando se caza con los dientes o se ataja por el camino más corto para atrapar a la presa se trata de una premeditación elemental o no es más que una conducta innata hereditaria. Sólo sé que tengo ganas y que yo ya no planifico.
Se lo robé a Andrea,
la suela de mis zapatos le echan de menos.
Se lo robé a Andrea,
la suela de mis zapatos le echan de menos.
martes, 13 de julio de 2010
Y mientras piensas en todo esto la vida te pasa por encima. No tienes ilusiones, no tienes ganas de nada, sólo das tumbos como el canto rodado que baja rebotando por el lecho del río esperando un día llegar al mar y que dejen de darle por culo. Hasta entonces tendrás que vivir con esa sensación en el fondo de tu alma de que hay algo más, de que mereces más, de que quieres más, de que esta vida tiene truco y que nadie sabe cómo funciona. O lo que es peor: que hay alguien que lo sabe y no lo va a contar.
Para escribir un solo verso, es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las pequeñas flores al abrirse por la mañana. Es necesario poder pensar en caminos de regiones desconocidas, en encuentros inesperados, en despedidas que hacía tiempo se veían llegar; en días de infancia cuyo misterio no está aún aclarado; [...] en mañanas al borde del mar, en la mar misma, en mares, en noches de viaje que temblaban muy alto y volaban con todas las estrellas -y no es suficiente incluso saber pensar en todo esto. Es necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las que ninguna se parece a la otra, [...] Es necesario aún haber estado al lado de los moribundos, haber permanecido sentado junto a los muertos, en la habitación, con la ventana abierta y los ruidos que vienen a golpes. Y tampoco basta tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues, los recuerdos mismos, no son aún esto. Hasta que no se convierten en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se eleve la primera palabra de un verso.
Porque estaba buscando inspiración y me he topado con Rilke.
Porque estaba buscando inspiración y me he topado con Rilke.
martes, 6 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
Los cambios suceden. Y sí. Perdemos cosas. Pero uno no es un ganador. Es un vividor. Un ganador, cuando pierde, da un paso atrás. Y espera. Uno, cuando pierde, gana. Porque cuando perdemos cosas, perdemos (siempre) un poco de nosotros mismos. Porque perder también es desaprender. Vaciarte. Mirar desde el otro lado. Poner a 0 el contador y hacer un hueco a otras vidas. A otros yos. A esos yos que, quizás, son más tú que tú mismo.
viernes, 2 de julio de 2010
Cómo ser M: permanece perdido. aprende a mirar caracoles. planta jardines imposibles. invita a alguien peligroso a tomar té. haz pequeñas señales que digan sí! y pégalas por toda tu casa. haz amigos con libertad e incertidumbre. busca sueños. llora con las películas. baila tan alto como puedas bajo la luz de la luna. cultiva estados de ánimo. rechaza “ser responsable”. hazlo por amor. duerme muchas siestas. regala dinero; el dinero vendrá. cree en la magia. ríete mucho. celebra cada momento bonito. toma la luz de la luna. ten imaginaciones salvajes, sueños de transformación y permanece perfectamente tranquilo. dibuja en las paredes. lee todos los días. imagínate a ti mismo mágicamente. ríete con los niños. escucha a la gente mayor. ábrete. lánzate. sé libre. bendícete. manda lejos al miedo. juega con todo. haz disfrutar a tu niño interno; eres inocente. construye un fuerte con sábanas. mójate. sal corriendo. hazlo ahora.
“Soy mujer, lo que entiendo a medias lo sé entero,
y al alma no hay nada que la engañe”
“Soy mujer, lo que entiendo a medias lo sé entero,
y al alma no hay nada que la engañe”
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