lunes, 30 de noviembre de 2009

Vivir solos

Entro en un bar para celebrar algo que no recuerdo y me siento al final de la barra a beber y a brindar por mí. Conmigo. Echo un vistazo y miro si hay algún compañero de fortuna. Buena o mala, ¿qué más da? Pero no, sólo veo las tonterías que había oído antes. Y es que a ellos, Dios los cría y los junta, regordetes y con traje. A nosotros no nos cría ni la Virgen. Mis amigos y yo nos hemos juntado poco a poco. Uno a uno. Uno a una. Nos hemos seleccionado en cualquier calle o en cualquier garito donde hayamos coincidido quitándonos la vida. Quitándonos la vida con una imprudencia meticulosa. Y aquí estamos, mis “estudios” y yo; recordando cómo nos hemos agujereado la piel, cómo la hemos acercado a un corazón mil veces roto por los mismos amores. Mientras ellos se ríen a mi alrededor de algún chiste verde, yo sonrío y pienso en que nuestra sangre ha lavado más de un honor, y pienso en que sólo algunas de nuestras cicatrices nos traen malos recuerdos y pienso en lo mucho que tenemos que reprocharnos y lo poco de que arrepentirnos. Sonrío tras la copa por todos los amigos que han muerto en las batallas a las que algunos sobrevivimos. Nos podemos contar, sin ponernos colorados, entre las victimas de la peste del siglo XX. Nos han encerrado por casi todo sin haber hecho casi nada; por abusar de nosotros mismos. Me río de eso y de mucho más que a nadie le importa. Y bromeo conmigo mismo sólo de pensar que todo lo que a mí me hace gracia haría palidecer a cualquiera de estos idiotas que lloran sus carcajadas. Me pido otra copa, que parecen dos, y brindo por cualquiera de mis amigos ausentes, tan saturados de vida todos...y de bebida algunos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Fucking back


Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos, iluminando todas las palabras inmóviles del tiempo.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Por pura casualidad pude transcribir el siguiente diálogo entre una hormiga y una cigarra:

Hormiga. La verdad es que siempre me he preguntado cómo te podías pasar la vida cantando.

Cigarra. No es cantando, exactamente. Estoy rememorando los momentos más felices de mi vida. Lo que no entiendo es por qué y quién te mantiene a ti en vilo, trabajando todo el rato.

A tus pies Eduard Punset.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Maravillosas ocupaciones


Qué maravillosa ocupación cortarle la pata a una araña, ponerla en un sobre, escribir Señor Ministro de Relaciones Exteriores, agregar la dirección, bajar a saltos la escalera, despachar la carta en el correo de la esquina.